Oraciones contra el demonio

1. Sencilla, rápida de memorizar

    Jesús es mi señor y mi Dios, María es la madre de mi señor, José es mi protector.


    2. Para alejar demonios y/o aflicciones constantes

    En el nombre de Cristo y su santísima sangre, te exijo a ti, demonio [decir nombre del demonio o tu aflicción] que dejes de afligirme y que de inmediato te presentes al pie de la cruz de Cristo Jesús para recibir tu sentencia.


    3. Renuncia a puertas abiertas al demonio, voluntaria o involuntariamente

    En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Padre celestial, Dios todopoderoso y misericordioso, me presento ante Ti tal como soy. Reconozco que Tú eres mi Creador, mi Padre y el único Señor de mi vida.

    Creo y confieso que Jesucristo es tu Hijo eterno, verdadero Dios y verdadero hombre; que murió y resucitó por mi salvación. Desde este momento lo acepto y lo proclamo como mi Señor, mi Dios, mi Salvador y el Rey de toda mi vida.

    Señor Jesús, me arrepiento sinceramente de todos mis pecados, especialmente de aquellos cometidos con pleno conocimiento y voluntad. Te pido perdón por haberte ofendido y, confiando en tu gracia, decido apartarme del pecado, evitar sus ocasiones y acudir al sacramento de la Confesión.

    En tu santo nombre, renuncio a Satanás, a todas sus obras, seducciones, mentiras y promesas. Renuncio a todo pecado, odio, resentimiento, violencia, impureza, soberbia, idolatría y falta de perdón.

    Renuncio a toda participación voluntaria en espiritismo, brujería, hechicería, santería, magia, adivinación, lectura de cartas, invocación de muertos o espíritus, horóscopos, amuletos, rituales, pactos, consagraciones, juramentos y cualquier práctica contraria a la fe cristiana.

    Revoco y rechazo todo consentimiento que consciente o inconscientemente haya dado al mal. Rompo mi adhesión a estas prácticas y te entrego, Señor Jesús, mi mente, mi voluntad, mi cuerpo, mi historia, mi hogar, mis relaciones y todo cuanto soy y poseo.

    Padre misericordioso, por la Pasión, la Cruz, su Santísima Sangre, y la Resurrección de Jesucristo, perdona mis pecados y sana las heridas y consecuencias que hayan dejado en mí. Protégeme de todo mal, engaño, maleficio, odio o intención dañina de otras personas. No permitas que ningún temor, práctica ajena ni acción del maligno me aparte de Ti. Renuncio y te pido a tí con humildad que toda puerta abierta al demonio quede completamente cerrada en mí y los que me rodean, a partir de este momento.

    Sana también, Señor, las heridas, desórdenes y consecuencias negativas presentes en mi historia familiar. Perdono a mis antepasados y familiares por el daño que hayan podido causar, y te pido que no permita que sus pecados, errores o malos ejemplos gobiernen mi vida. Yo pertenezco a Jesucristo.

    Señor Jesús, cierra toda puerta que yo haya abierto al pecado y al mal. Purifica mi memoria, mi entendimiento, mi voluntad y mis afectos. Lléname con tu Espíritu Santo y concédeme vivir en tu gracia, obedecer tus mandamientos y permanecer unido a Ti mediante la oración, la Confesión, la Eucaristía y la vida de la Iglesia.

    Santísima Virgen María, verdadera Madre de Dios y madre nuestra, te recibo como madre y me encomiendo a tu protección e intercesión. Condúceme siempre hacia tu Hijo Jesucristo y ayúdame a decir, como tú: “Hágase en mí según tu palabra”.

    San Miguel Arcángel, defiéndeme en la batalla. Ángel de mi guarda, acompáñame y protégeme. Todos los santos y santas de Dios, rueguen por mí.

    Padre celestial, pongo toda mi confianza en Ti. Desde hoy renuevo las promesas de mi Bautismo: renuncio al pecado, renuncio al mal y elijo pertenecer enteramente a Jesucristo.

    Jesús, Tú eres mi Señor y mi Dios. En Ti confío, a Ti pertenezco y en tus manos pongo mi vida.

    En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

    Amén.

    Después de esta oración, es necesario destruir y desechar (no regalar a otros) todo objeto que quede de dicho pecado (por ejemplo regalos de una relación extramatrimonial, objetos de superstición o espiritismo, etc.). Atender a una confesión con un sacerdote católico (puedes empezar con un «Necesito ayuda, tengo # años sin acercarme, confesarme»). Luego asiste a misa y comulga. Acércate a un templo y atiende constantemente. Reza el Rosario. Lee la Biblia católica. Atiende a adorar al Santísimo Sacramento (Jesús en el pan – No tienes que decir nada, desde presentarte, guardar silencio y elevar tu corazón a Dios es suficiente, permite al Amor caer sobre tí)