¿Nunca has rezado el Rosario?
No necesitas saber nada antes de empezar. Toma tu rosario y sigue esta página hacia abajo. Te iremos diciendo dónde estás, qué oración corresponde y cuándo avanzar a la siguiente cuenta.
Conoce tu rosario
Mira tu rosario. Tiene una cruz, un tramo inicial de cuentas, una unión o medalla central y después el círculo grande formado por cinco grupos de diez cuentas.
Aquí comienza
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor, abre mis labios y mi boca anunciará tu alabanza. Ven, ¡Oh Dios! en mi ayuda, apresúrate Señor a socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Así funciona cada misterio
La parte principal del Rosario tiene 5 misterios. Entre cada grupo de diez cuentas hay una cuenta separadora. En algunos rosarios es más grande; en otros casi tiene el mismo tamaño y simplemente está un poco más apartada.
Así se repite el recorrido durante los cinco misterios:
Hoy te corresponden estos misterios
Los misterios cambian según el día de la semana. Al abrir esta guía seleccionamos automáticamente los de hoy y colocamos el día de hoy primero. Si quieres rezar los misterios de otro día, toca ese día; hoy seguirá apareciendo primero como referencia.
Misterios Gozosos
La anunciación del Ángel a María y Encarnación de Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La visitación de nuestra Señora María a su prima Santa Isabel.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
El nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La purificación de la Virgen María y presentación de Jesús en el Templo.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
El niño perdido y hallado en el Templo.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Misterios Dolorosos
La oración de Jesús en el huerto.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La flagelación, los azotes a Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Coronación de espinas a Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Crucifixión y muerte de Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Misterios Gloriosos
La Resurrección de Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La Ascensión de Jesús al Cielo en Cuerpo y Alma.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles de Jesús.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La Asunción de la Virgen María al Cielo.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La coronación de la Virgen María como reina del Cielo y de la tierra.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Misterios Luminosos
El bautismo de Jesús en el río Jordán.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Jesús y María en las bodas de Caná.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Jesús anuncia el Reino de Dios e invita a la conversión.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
La institución de la Eucaristía.
Detente unos segundos y piensa en este misterio antes de comenzar las oraciones.
Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tú nombre, venga a nosotros Tú Reino, hágase Tú voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las que más necesitamos de Tu divina misericordia. Amén.
Continúa con las oraciones que cierran el Rosario
Ya completaste los cinco misterios, pero el Rosario todavía no termina. Ahora deja de contar las decenas y continúa, en orden, con estas oraciones.
Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos encomiendo mi fe para que la ilumines. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto, en tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin mancha del pecado original. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Ahora invocamos a María
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial. Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo. Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Ten misericordia de nosotros.
Termina el Rosario
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas que dirigimos ante nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro Virgen Gloriosa y Bendita. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y divinas gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Te rogamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas, para los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz, seamos llevados a la gloria de la resurrección, por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén.
Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.
Ora por las intenciones del Papa
Como oración adicional, puedes ofrecer tres Avemarías por las intenciones del Papa.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre; Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
El rezo del Rosario puede estar enriquecido con indulgencia plenaria en las circunstancias establecidas por la Iglesia. Además de realizar la obra indulgenciada, se requieren las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y desapego de todo pecado, incluso venial.
Para cumplir específicamente la condición de oración por las intenciones del Papa, la norma general de la Iglesia indica que basta un Padre Nuestro y un Avemaría; también puede rezarse otra oración según la propia devoción.
Terminaste tu Rosario
Si era la primera vez que lo rezabas, ya recorriste el Rosario completo.
La próxima vez te será más familiar. Puedes volver a usar esta guía todas las veces que quieras.